Aprender a pescar dorada requiere conocer sus hábitos, elegir bien el lugar y adaptar el equipo a las condiciones...
La pesca en aguas profundas en el mar no tiene nada que ver con lo que la mayoría empieza haciendo desde costa. Aquí no estás lanzando a unos metros de la orilla ni viendo lo que pasa bajo el agua, estás trabajando a mucha profundidad, con equipo más exigente y dependiendo casi por completo de lo que te diga la sonda. Y cuando bajas por primera vez a 100 o 150 metros, te das cuenta rápido de que todo cambia.